El Gobierno sirio anunció ayer su participación en el diálogo de paz en Ginebra con la oposición, a partir del lunes 14, aunque estableció como "línea roja" la figura del presidente Bachar al Asad.
"Vamos a ir a Ginebra para lograr el éxito de las negociaciones, aunque esto no depende de nosotros, sino de las otras partes que van a asistir. Si en su mente albergan la idea de recibir el poder - lo que no han logrado sobre el terreno-, van a fracasar", dijo Al Mualem en una rueda de prensa en Damasco. El jefe de la diplomacia siria advirtió de que las autoridades no dialogarán con nadie "que hable de la Presidencia, porque Bachar al Asad es una línea roja".
"Si (la oposición) tiene ese sueño, mejor que no vaya" a la ciudad suiza, sentenció Al Mualem. Precisamente, la marcha del presidente sirio es una de las principales reivindicaciones de la Comisión Suprema para las Negociaciones (CNS), la principal alianza opositora, que el viernes 11 anunció que tomará parte en la cita de Ginebra, auspiciada por la ONU. Hace cuatro días, el enviado de la ONU para Siria fijó para el 14 de marzo el inició de conversaciones.
