El presidente del Gobierno español y candidato a la reelección, Mariano Rajoy, quitó ayer hierro a la agresión que sufrió ayer, ya que en su opinión, "no cambia nada", y encontró la solidaridad de todos sus rivales en las elecciones.
Rajoy, candidato del Partido Popular (PP, centroderecha), continuó con sus actos electorales con total normalidad, a tres días de las elecciones generales, la más disputadas de los últimos años, con cuatro partidos en liza.
"No tenemos por qué cambiar en absoluto nuestra forma de hacer campaña", declaró Rajoy a la prensa.
El líder popular afirmó que el puñetazo que le propinó ayer un joven durante un paseo por las calles de Pontevedra, ciudad donde comenzó su carrera política, es "la excepción que confirma la regla del civismo de los españoles".
El presidente del Gobierno pidió que nadie saque consecuencias políticas de esta agresión y descartó la posible relación con el tono agresivo del candidato socialista, Pedro Sánchez, en el debate televisado que ambos mantuvieron el lunes.
En declaraciones a la prensa, el jefe del Ejecutivo fue tajante: "No, no, no. Extraer consecuencias políticas es algo que no se debe hacer".
En el cara a cara de los dos líderes políticos, Sánchez acusó a Rajoy de "no ser decente" por los casos de corrupción en su partido, lo que elevó el tono del debate.
