El Bundestag (cámara baja alemana) aprobó ayer de forma mayoritaria la propuesta del Ejecutivo de enviar a Siria una misión militar de hasta 1.200 soldados para apoyar a Francia en la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico (EI).
La intervención, centrada exclusivamente en tareas de reconocimiento, seguridad y logística, fue respaldada por 445 de los 597 diputados presentes en la cámara, frente a 145 papeletas en contra y siete abstenciones. Como ya había sido anunciado durante el debate previo que comenzó el miércoles 2, un día después de que el Consejo de Ministros aprobó la misión, los grupos parlamentarios conservador y socialdemócrata, los que sustentan al Ejecutivo de Ángela Merkel, apoyaron mayoritariamente el plan.
Los dos partidos de la oposición, La Izquierda y Los Verdes, optaron en bloque por el "no".
El Gobierno alemán ha basado su opción argumentando que el EI representa, "también según una resolución de la ONU, una amenaza a la paz mundial y a la seguridad internacional" por "su violento ideario", sus repetidos atentados –también contra civiles– y su reclutamiento, de ámbito internacional.
El portavoz del Ejecutivo, Steffen Seibert, subrayó tras la votación que esta misión de la Bundeswehr (Ejército alemán), que calificó de "seria y peligrosa", es "solo una parte del compromiso alemán en la búsqueda de una solución política para Siria". A este respecto, la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, reivindicó la implicación de Alemania en el "abanico completo de instrumentos destinados a la lucha contra el EI", que abarca de la misión militar a las conversaciones multilaterales que tienen lugar en Viena.
La oposición argumentó, sin embargo, que el Gobierno está actuando con precipitación, además de considerar que el terrorismo internacional no se puede vencer con bombardeos y que la misión carece de plan y objetivos. "La guerra lo hace todo aún peor", afirmó ante el pleno la jefa del grupo parlamentario de La Izquierda, Sahra Wagenknecht, para quien es "sencillamente mentira que esta misión de guerra vaya a debilitar al EI".
El jefe del grupo parlamentario verde, Anton Hofreiter, criticó el "mandato peligrosamente vago" de la misión y la falta de una "clara estrategia".
A este respecto, Von der Leyen aseguró que el objetivo de la misión es "combatir y frenar al EI, destruir sus zonas de refugio y quitarles la posibilidad de llevar a cabo operaciones terroristas en todo el mundo".
Frente a las dudas de la oposición sobre la legalidad de la misión, el portavoz del ministerio de Exteriores, Martin Schäfer, aseguró que no hay cuestión alguna abierta sobre su encaje en el "derecho internacional y el constitucional" alemán.
