Una Croacia desbordada comenzó ayer a enviar en buses y trenes a cientos de refugiados a la frontera húngara, desde donde podrían seguir camino a Austria, en otro episodio que muestra la falta de una estrategia europea ante la mayor crisis migratoria del continente en siete décadas.
Con la llegada de unos 17.000 refugiados en apenas 72 horas, el primer ministro croata, Zoran Milanovic, declaró que su país de 4,2 millones de habitantes ya no podía hacer frente a la situación.
