Unas 30.000 personas participaron ayer en una manifestación histórica que exigió la renuncia del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, que desde que fue acusado de corrupción el viernes 21 se ha quedado acorralado y sin apoyos, y más ahora que su inmunidad está en manos del Congreso.
“Basta ya de corrupción”, “Por dignidad y respeto, basta ya”, y “Presidente, renuncia ya” eran los mensajes más habituales en esta protesta ensordecedora en Ciudad de Guatemala que sin color político pedía, a una sola voz, la dimisión del mandatario.
Pérez Molina fue acusado el viernes 21 de agosto por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) de liderar la trama de corrupción aduanera conocida como “La Línea”.
Por el caso han sido detenidas 27 personas, además de su exvicepresidenta Roxana Baldetti (2012-2015), en prisión desde el pasado viernes y a la espera de saber si será enjuiciada. En el centro histórico de la capital, millares de personas llegadas desde varios puntos cardinales y de diferentes sectores –estudiantes, empresarios, comerciantes, indígenas, maestros y campesinos– pedían a gritos y sin cansancio la salida del gobernante.
La plaza de la Constitución guatemalteca se pintó de azul y celeste, en honor a la bandera.
“¡Presidente, renuncie ya!”
“¡Presidente, renuncie ya!”, gritaba la multitud mientras agitaban banderas y hacían sonar a todo pulmón las vuvucelas frente al Palacio Nacional de la Cultura, donde funcionan el Ministerio de la Cultura y la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, y que ayer jueves permanecía cerrado.
“Nos robaron mil millones anuales en ‘La línea’, es el salario anual de toda la fuerza policial durante 8 años”, decía el rótulo del comerciante Esvin García, uno de los manifestantes.
Maco Minera, originario de Quetzaltenango, ciudad a 201 kilómetros al oeste de la capital, manifestó a EFE que Pérez Molina y Baldetti “jugaron con el hambre del pueblo”. “Yo no tengo presidente, lo despido por delincuente”, decía el cartel del estudiante de Agronomía Ayner Pérez, que junto a otros 18 compañeros hizo viaje desde el departamento de San Marcos, 252 kilómetros al suroeste de la capital.
Pobladores llegados de la comunidad indígena Ixil, en el departamento noroccidental de Quiché, agradecieron a la Cicig por desmantelar la red de “La Línea”.
A la presión a la que es sometido Pérez Molina para que deje el cargo, cuando faltan menos de dos semanas para las elecciones generales del próximo 6 de septiembre, se han sumado la Procuraduría General de la Nación (PGN) y la Contraloría General de Cuentas. La poderosa cúpula empresarial aglutinada en el Comité de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), la Asociación de Exportadores Guatemaltecos, la Cámara de Turismo, la de Comercio o la del Comercio Guatemalteco Americana expresaron su apoyo a la marcha.
