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COREA del Norte y del Sur permanecen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea (1950-53), que finalizó con un armisticio.
Corea del Norte desplegó más de 50 submarinos militares, aseguró ayer un oficial militar de Corea del Sur, mientras representantes de ambos países tratan de negociar soluciones a su mayor etapa de tensión en años.
"El 70 % de los submarinos de Corea del Norte -cuyo número total se calcula en 70- han partido de sus bases sin que se pueda confirmar su ubicación", indicó un funcionario de las Fuerzas Armadas surcoreanas a la agencia local Yonhap.
La fuente también aseguró que el régimen norcoreano de Kim Jong-un ha duplicado el número de tropas de artillería en la frontera y estas se encuentran preparadas para el combate. Mientras, Seúl hizo volver ayer antes de lo previsto a seis de sus aviones de combate que se encontraban desplegados para participar en el ejercicio "Red Flag" ("Bandera roja") en Alaska, cuyo objetivo es formar a los pilotos de EE.UU., la OTAN y otras naciones aliadas para situaciones reales de combate. Los F-16 tenían inicialmente programada su vuelva a finales de la próxima semana.
Ambas Coreas se han visto envueltas en un grave episodio de tensión militar desde el jueves, día en que Norte y Sur intercambiaron disparos de artillería en la frontera.
Tras el suceso Pionyang lanzó varias amenazas de ataque a Seúl, y ambas partes mantienen preparadas sus tropas y equipos militares para un posible combate.
Altos funcionarios de ambos gobiernos llevaron a cabo la tarde del sábado una reunión en la aldea de la tregua de Panmunjom para tratar de buscar una solución a la crisis.
El alto rango de los funcionarios de ambos países que se han sentado a negociar refleja la gravedad de esta nueva crisis militar, iniciada el pasado jueves con el intercambio de disparos de artillería entre Norte y Sur en la Zona Desmilitarizada (DMZ) del paralelo 38. Tras este incidente, Corea del Norte amenazó con una acción militar si el Sur no apagaba la tarde del sábado los altavoces que emiten propaganda contra el régimen de Kim Jong-un en la frontera. Aunque los altavoces siguen funcionando el hecho de que ambas partes se hayan sentado a negociar anula de facto el ultimátum de Pionyang.
