Joaquín "el Chapo" Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, estaba preocupado por su posible extradición a EE.UU. e información de que "mercenarios extranjeros" habían sido contratados por funcionarios para asesinarlo, dijo ayer su abogado, Juan Pablo Badillo.
"Hubo por ahí una situación sumamente preocupante en el sentido de que se había convocado a mercenarios extranjeros que vinieran a abatirlo, a privarlo de la vida, a asesinarlo. Eso es gravísimo, cómo es posible que se implementen esas estrategias tan absurdas", afirmó en una entrevista con Radio Fórmula.
El letrado señaló que le sorprendió la fuga de Guzmán por segunda vez de una cárcel de máxima seguridad mexicana el 11 de julio y que por razones obvias "no existe comunicación alguna" con él. Comentó que su última comunicación directa con el narcotraficante fue cinco meses antes de su fuga del penal del Altiplano I, en el central Estado de México.
Señaló que Guzmán lo contrató en octubre de 2014 para que encabezara su defensa en contra de una posible extradición a Estados Unidos. Esa figura es una burla a "las instituciones de impartición de justicia nacional" y la soberanía del país, añadió.
Ante esas "siniestras intenciones del poder público" es que se pide el amparo para evitar una eventual extradición a EE.UU. y "la protección de la Justicia federal", explicó el abogado.
