El fiscal departamental, Pablo Manrique, confirmó la muerte de un niño de un año y tres meses, registrada inicialmente como un caso en investigación en la comunidad de Challamayu (municipio de Tinguipaya), se ha tipificado formalmente como el quinto infanticidio en lo que va del año.
Los resultados de la autopsia médico-legal practicada al cuerpo del pequeño revelaron la cruda realidad. "Ha fallecido por asfixia. La mamá, entendemos, que le ha tapado su boca porque estaba llorando", declaró la autoridad fiscal, añadiendo que el menor también presentaba indicios de agresión física previa con un objeto contundente.
Ante la gravedad de los hechos, la joven madre de 22 años fue aprehendida y trasladada a las celdas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), a la espera de su audiencia cautelar donde será imputada por infanticidio.
La primera versión de la mujer, en declaraciones a la Fiscalía, señalaba que el niño se habría caído de la cama, pero continuaba con signos vitales. Es más, la madre le habría cargado para lavar ropa, pero se percató el bebé no reaccionaba, según refirió la mujer.
