La crisis de abastecimiento de diésel comienza a alterar de manera significativa la dinámica habitual de la Terminal de Buses de Potosí. Varias empresas de transporte interdepartamental redujeron la frecuencia de sus viajes y algunas dejaron de garantizar salidas diarias hacia otros Departamentos, lo que genera cambios constantes en los itinerarios.
Mientras algunas empresas todavía mantienen una programación relativamente regular, otras se ven obligadas a interrumpir sus operaciones durante uno o incluso dos días antes de retomar sus servicios.
El principal factor que condiciona esta situación es la dificultad de los transportistas para acceder al diésel. La menor disponibilidad de combustible limita la cantidad de buses que pueden poner en circulación y obliga a las empresas a reorganizar sus cronogramas en función de la posibilidad de abastecimiento. Las largas filas en los surtidores de la ciudad de Potosí se han vuelto una constante por la dificultad de acceder al energético.
La reducción de frecuencias ya tiene un impacto directo en los pasajeros. Quienes necesitan trasladarse desde Potosí hacia otros Departamentos encuentran menos opciones de horario y, en determinados destinos, pueden tener que esperar hasta 48 horas para acceder a una salida.
