Hasta este mediodía se prevé la instalación de un cabildo abierto en Llallagua, donde los pobladores tomarán decisiones fuertes respecto a lo sucedido ayer ante la incursión de los ayllus evistas.
La zona urbana de Llallagua, en el norte de Potosí, amaneció hoy con barricadas y una vigilia permanente organizada por sus habitantes, ante el temor de una nueva incursión de grupos radicales evistas que ayer sembraron el terror en la región.
Ni el Ejército ni la Policía resguardaron la población durante la noche. Por el contrario, ambas fuerzas fueron replegadas, pese al alto riesgo de que los bloqueadores —armados no solo con dinamita sino también con armas de fuego— retomen el ataque.
Durante toda la madrugada, los vecinos encendieron fogatas y se organizaron para proteger sus barrios. Su única arma es la unidad: están decididos a defender sus hogares y propiedades, muchas de las cuales fueron saqueadas ayer por integrantes de ayllus afines al evismo.
Entidades públicas y privadas, como bancos y la Gestora, cerraron sus puertas ante la falta de garantías para operar con normalidad.
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