Ayer las familias potosinas despidieron, después de mediodía, a las almas de sus seres queridos que llegaron a las tumbas que fueron preparadas para recordar la vida de quienes dejaron la existencia terrenal.
Conforme a las tradiciones y costumbres, se desató las tumbas, entre el círculo familiar y de allegados al difunto.
Tras el rezo antes de desatar la tumba, los ahijados, compadres y conocidos ayudan a la familia a desarmar los elementos que ornamentaron la tumba.
Los ahijados distribuyen las masitas que estaban en la mesa como ofrenda al difunto, como dicta la tradición.
Entre los elementos de masa, está la tant’a wawa. Quien realiza el desarme de la tumba elige a quienes entregar a las “wawitas”, para su bautizo.
Toda la ceremonia se realiza con alegría, para que las risas puedan llegar a las familias que un día tuvieron pena por la pérdida de un ser querido.
