Todavía hoy se desconoce cuál es la verdadera profesión u oficio del gobernador titular de Potosí, Jhonny Óscar Mamani Gutiérrez. En sus datos biográficos se lee que se tituló como contador público de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, pero en su cédula de identidad se lee “operador” en el espacio asignado a “profesión/ocupación”, aunque no dice qué es lo que operaba cuando sacó ese documento, el 13 de abril de 2021. En esa fecha, todavía era alcalde de Tahua, lo que explica que haya puesto a ese municipio como domicilio, pero, para entonces, ya se conocía los resultados de las elecciones subnacionales y él ya sabía que era el gobernador electo de Potosí. Que no haya cambiado su domicilio en un documento que era válido para 10 años es apenas una de las muchas incongruencias en la vida de este hombre que ahora está en la cárcel de San Pedro, acusado de legitimación de ganancias ilícitas, y con el pesado rótulo de haberse convertido en el acusado por los mayores casos de corrupción en la historia de la Gobernación de Potosí, pues si el caso de las 41 ambulancias era por 20,5 millones de Bolivianos, ahora crecieron las dudas respecto a lo que representan, en conjunto, las 43 canchas de césped sintético cuyo valor se aproxima a los 140 millones de Bolivianos.
Las 41 ambulancias fueron el pitazo, primero para el Ministerio de Finanzas y después para la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF). El escándalo por el acta que decía que la Gobernación de Potosí estaba recibiendo 41 ambulancias, cuando la verdad es que estas ni siquiera habían llegado a Iquique, estalló en febrero de 2022, pero la UIF ya estaba investigando a Mamani por su actuación como alcalde de Tahua. Lo que determinó, revisando cuentas bancarias fiscales, es que el ahora detenido preventivo habría desviado fondos tanto de ese gobierno municipal como de las instituciones que encabezó, como la mancomunidad de los Lípez y la Asociación de Municipalidades de Potosí (Amdepo).
“Se presume que el señor Jhonny Óscar Mamani Gutiérrez desvió los fondos del Gobierno Autónomo Municipal de Tahua para beneficio propio, delito tipificado como enriquecimiento ilícito”, dice parte de la imputación que fue formulada contra él por la Fiscalía Anticorrupción de La Paz.
En el periodo comprendido entre junio de 2015 y noviembre de 2020, Óscar Mamani Gutiérrez, cobró 67 cheques de las cuentas fiscales del Gobierno Autónomo Municipal de Tahua, de la Mancomunidad de Municipios Incahuasi, Llica y Tahua y de Amdepo por un monto de 1.289.324,24 Bolivianos, detalla la imputación.
Antes de ser gobernador de Potosí, Mamani fue alcalde de Tahua y, en esa condición, presidió la referida mancomunidad, y también Amdepo, situación que le permitió ser usuario de las cuentas de esas entidades.
Su actitud no debió pasar desapercibida porque las acusaciones de apropiación indebida de dinero aparecían periódicamente en las redes sociales. El primero en ignorarlas fue el líder del MAS, Evo Morales, quien, pese a las denuncias, lo apoyó como candidato a la Gobernación de Potosí a sabiendas de que, debido a la votación cautiva de ese partido, él iba a ser elegido.
Una vez en la Gobernación, armó una estructura que le permitía licitar proyectos y adjudicarlos con beneficios. La Asamblea Legislativa Departamental (ALD) se los aprobaba sin cuestionamientos. Entre esos están las canchas de césped sintético de las que ahora nadie quiere hablar por un detalle que es un agujero negro en la fiscalización: la ALD de Potosí no aprueba contratos, solo proyectos.
El de las 41 ambulancias es apenas uno de los contratos observados por el Viceministerio de Transparencia. Existen otros con la empresa Stefals Logiistic en los que sí hubo pago y entrega de vehículos.
Un contrato igualmente escandaloso, que todavía no investiga el Ministerio Público es el de la construcción del sistema de agua potable y alcantarillado sanitario de Sacaca que tiene un costo superior a 16 millones de Bolivianos y fue adjudicado a una asociación accidental de la que el representante legal es Benito Gabriel, un "evista" que fue dirigente de los campesinos del norte de Potosí hasta firmar este millonario contrato. Este contrato tiene un común denominador con el de las 41 ambulancias: la garantía no es una boleta bancaria, sino una póliza de seguro.
Ahora, Jhonny Óscar Mamani Gutiérrez, autodenominado Poncho Blanco, está detenido preventivamente en la cárcel de San Pedro, de La Paz, acusado de supuesta legitimación de ganancias ilícitas. Autoridades de la Gobernación de Potosí han sido citadas a declarar a La Paz y un ex asesor, Leonardo Condori, más conocido como "el Ñañitay", está desaparecido.
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