Cuando Marco Antonio Copa ingresó al despacho del gobernador de Potosí, para ejercer funciones como suplente mientras dure el impedimento legal de su titular, Jhonny Mamani, se encontró con una sorpresa: en la oficina no existía ni un solo papel de los que deberían estar, dada la investidura de la autoridad que ahora está detenida preventivamente en la cárcel de San Pedro, de La Paz.
Por la información existente hasta ahora, se trata de un robo. Cuando Mamani viajó a La Paz, a mediados de agosto, no se imaginaba que lo iban a aprehender, y menos que lo encarcelarían, así que no tuvo tiempo de “limpiar” su oficina de documentación comprometedora. Por tanto, la o las personas que ingresaron al despacho a sacar todos los documentos son gente de su entorno, con llaves o acceso a esa oficina.
Ante la gravedad del asunto, Copa convocó a un notario de fe pública quien certificó el estado de la oficina, y la inexistencia de documentación. Solo después de esa diligencia ingresó a trabajar a ese despacho. Lo primero que hizo fue pedir informes y atender en audiencias a alcaldes de municipios del interior del Departamento y reunirse con dirigentes de organizaciones sociales.
Toda la gente que trabajaba en el despacho y jefatura de gabinete, que se supone que era de la confianza del gobernador detenido, ha sido cambiada. Se desconoce si habrá más cambios, particularmente en las secretarías departamentales.
(En nuestra edición Impresa tenemos detalles sobre otras citaciones y lo que pasa con el asesor Leonardo Condori, más conocido como "Ñañitay").
