Mal servicio: esa es la etiqueta que tiene el transporte público de Potosí y, a partir de eso, resulta inaceptable revisar la tarifa, actualmente fijada en Bs 1,50 por pasajero adulto.
El intento de elevar el precio del pasaje motivó el último paro de choferes en Potosí, en el que no participó el transporte federado. La protesta fue liderada por la Cooperativa de Transporte Cosep Ltda. y su dirigente, Limbert Quispe ha vuelto a señalar, este fin de semana, que hay que revisar la tarifa, porque los insumos han subido en un 200 por ciento.
Pero el argumento no encuentra eco en la alcaldía donde dicen que, si bien subieron los insumos, los choferes no han hecho inversiones visibles para mejorar su servicio: sus vehículos son de modelos pasados, que no se renuevan, y queman diesel, echando humo a las calles que contamina el medio ambiente. Y eso sin tomar en cuenta el mal servicio que recibe la población potosina por parte de los conductores.
Los argumentos del transporte cooperativizado chocan con la realidad diaria del tráfico vehicular en Potosí. Quispe se queja por los constantes bloqueos, marchas, desfiles y otras interrupciones de la circulación, pero no dice nada respecto a la oposición de su sector, y de las otras organizaciones de choferes, a modificar las líneas de micros y minibuses, que pasan en su mayor porcentaje por el centro histórico ocasionando congestión o “trancaderas”.
