Jacobo Copa es un agricultor de 40 años oriundo del ayllu Cala Cala del municipio de Uyuni, en Potosí. Es conocido por su labor de guía turístico, pero también por ser portavoz de su comunidad, labor que le valió ser retenido y agredido físicamente, luego de denunciar que una cooperativa minera avasalló sus tierras de manera ilegal, pese a que ese sector es reserva fiscal.
El hecho ocurrió el pasado 13 de marzo. Copa, conocido también como “Qhapaq Ñan”, fue retenido por tres comunarios del distrito indígena de Coroma, bajo el argumento de que había sido denunciado por pintar piedras en los límites territoriales de Coroma y Cala Cala.
El conflicto entre Cala Cala y Coroma data de años atrás. Según Copa, su comunidad denunció el avasallamiento de tierras de parte de la cooperativa minera Huarimarca (cuyos socios son comunarios y autoridades indígenas de Coroma), específicamente en la Meseta de los Frailes, la cual está declarada como reserva fiscal, según una carta de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) que tramitó el ayllu Cala Cala en 2019.
Pese a este problema limítrofe, Copa denunció que esta cooperativa abrió una red caminera, se instaló en el lugar y comenzó a explotar mineral de manera ilegal, sin la consulta y permiso de los comunarios de Cala Cala. Este hecho, mencionó, se viene desarrollando desde hace varios años, pese a las observaciones de la AJAM.
“A mí me fastidió de sobremanera este avasallamiento y comencé a divulgar todo por redes sociales (…). Un día, cuando yo estaba recorriendo con mi ganado veo pintado un lugar donde ellos pusieron ‘terreno de la familia Flores’ y no hice nada, avancé un poco más y en otro lugar pintado de igual manera, entonces me vino una impotencia y lo volví a pintar en otra roca, en tres sectores y ellos lo vieron mal”, relató Copa en entrevista con el Observatorio de Defensores de Derechos de UNITAS.
Producto del pintado, es que ese 13 de marzo, comunarios de Coroma decidieron buscar y retener a Copa. “Yo me he resistido y el alcalde de mando se entró a mi domicilio particular y me dijeron que me tenían que conducir sí o sí a Coroma, entonces yo me resistí y me escapé. Estaba con chinelas y me pillaron en el río y allí me han torturado, y aun así me zafé de los tres, se me salió mi ropa y yo he vuelto a escapar, ya estaba sin chinelas. He pisado una piedra y me lastimé el pie y caí en medio de unas rocas, terminé donde una leña y ahí estaba yo sangrando como una hora. Me quitaron el celular. Me han pegado con chicote, yo no soy delincuente y me han torturado entre tres personas”, denunció.
Pese a haberse resistido, Copa fue llevado a Coroma, luego de varias horas, le brindaron atención médica y lo llevaron a una casa, donde tuvo que dormir hasta el día siguiente, cuando se desarrolló un encuentro con autoridades indígenas de Coroma a fin de clarificar lo ocurrido. Del encuentro se elevó un acta en el que se le ordena, entre otras determinaciones, borrar lo pintado en las piedras y no publicar estos hechos en redes sociales.
Tres días después, Copa acudió a un médico forense –que le otorgó seis días de impedimento– e interpuso una denuncia por lesiones gravísimas, privación de libertad y retención indebida ante la Fiscalía de Uyuni. Actualmente busca apoyo para tener garantías de retorno a su comunidad, debido a que, según su denuncia, sufre amenazas por haber acudido a la justicia ordinaria.
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