Tres camiones de alimentos con cerca de 20 toneladas cada uno llegaron el viernes por la mañana para intentar desechar los alimentos incautados por no tener registro sanitario o contar con una fecha de caducidad vencida.
Varios ciudadanos acudieron hasta el botadero municipal, donde se suele destruir este tipo de mercadería, y pese a la gasificación, tomaron todo cuanto pudieron cargar.
Los alimentos, muchos estaban con fechas de caducidad vigentes.
Las personas llegaron para evitar que los alimentos sean desechados.
La presidenta del concejo municipal, Elizabeth Ugarte, dijo que en temporadas como las actuales, donde hay necesidad de alimentos, se debería dar un mejor destino a los alimentos secuestrados para evitar su desperdicio, cuando pueden servir a quienes lo necesitan.
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