El Ministerio de Minería y Metalurgia ha estado atento a los sucesos en la gerencia regional de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), y las denuncias de El Potosí sobre una red de corrupción en torno a la explotación de cargas mineralizadas en el Cerro Rico, así que mantiene su decisión de realizar una auditoría que permita determinar técnicamente el alcance de estas, informó este domingo su titular, Jorge Oropeza Terán.
“No puede jugarse con la expectativa de la población, ni tampoco con la dignidad de las personas cuando un día destituyes y al otro día lo restituyes”, dijo en torno a lo sucedido con Richard Arancibia, el gerente regional a quien se acusa de permitir la explotación ilegal en la cota 4.400 del Cerro Rico.
Debido a las denuncias de corrupción, el directorio de la Comibol destituyó a Arancibia el sábado 29 de agosto. Apenas dos días después, un grupo de cooperativistas encabezado por el presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin), Carlos Porco, acudió con violencia a las oficinas de la gerencia regional y restituyó en el cargo a Arancibia. Para justificar esa actitud, se leyó un acta que indica que, según información de la propia Comibol, Arancibia “jamás fue destituido”.
Sobre esos sucesos, y las denuncias que El Potosí ha estado publicando diariamente en el marco de una investigación periodística sobre el daño que sufre el Cerro Rico, Oropeza dijo que ha pedido un informe documentado al presidente de la Comibol, Joaquín Andrade.
Andrade estuvo en Potosí el jueves y viernes y, durante ese tiempo, mantuvo perfil bajo. Tras llegar, se reunió con un grupo de personas en La Chaca, lejos del centro citadino, y por la tarde con el personal de la Comibol. Según señalaron algunos de nuestros informantes, que son funcionarios de la autarquía, la reunión fue para amenazar al personal que habría consecuencias si se seguía filtrando información a El Potosí.
Por su parte, dirigentes de Fedecomin informaron a este diario que hubo una reunión con el grupo de Carlos Porco en la que se acordó que Arancibia no se irá, que se anunciará una auditoría, para calmar a la gente por las denuncias, pero esta no se realizará.
Ninguna de esas versiones pudo ser contrastada con la de Andrade quien evadió sistemáticamente a El Potosí, cuando este diario intentó entrevistarle. Incluso llegó a contestar uno de los muchos llamados que se le hizo y concertó que recibiría a un periodista a las 17:00 del viernes en la gerencia regional. El periodista esperó 45 minutos, en vano.
La permanencia o no de Arancibia en la gerencia regional es, por ahora, el nudo de la crisis ya que este funcionario fue puesto en el cargo, en noviembre del año pasado, por la propia Fedecomin. Hasta ese momento, era asesor de esa institución.
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