Con 19 casos confirmados de coronavirus a la fecha en el Departamento de Potosí, ningún nivel de gobierno está dispuesto a poner las manos en el fuego por el director técnico del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Fernando Bejarano, de cuyo cambio se habla, extraoficialmente, tanto entre fuentes del ministerio del ramo como en las de la Gobernación.
Bejarano es un médico de Cotagaita que, antes de su nombramiento, trabajaba en Cuchu Ingenio, que está próximo a la capital de Departamento. Fue la solución intermedia a la pugna entre la Gobernación y las organizaciones de salubristas (el colegio médico y Sirmes) que se enfrentaron, con paros de por medio, por posesionar a uno de los suyos en el cargo. Por ello, ninguno de los bandos lo siente "suyo" y, si se decidiera su cambio, ninguno saldría a defenderle con demasiado entusiasmo.
En esa situación, debe ser difícil estar en sus zapatos. Asumió el cargo el 29 de enero, poniendo fin a un conflicto que duró 21 días, y fue presentado como médico salubrista, con posgrado en salud pública. Sin embargo, ahora, las mismas autoridades que ponderaban su hoja de vida dicen que no tenía experiencia en gestión pública.
Ahora, el director del Sedes también está en medio de dos bandos pero a nivel de dos niveles de gobierno, el nacional y el departamental. El primero tiene como a principal figura a la presidenta Jeanine Añez y, regionalmente, al diputado Gonzalo Barrientos. El segundo gira en torno al gobernador, Omar Veliz, que, pese a ser del MAS, no actúa con la intervención total de ese partido en el que, además, existen disputas internas a nivel regional.
El resultado de la pugna son acusaciones mutuas. Autoridades de alto nivel de la Gobernación se quejaron a este diario de que el gobierno central no ha desembolsado recursos de las partidas destinadas a la lucha contra el coronavirus. Aseguran que el equipamiento de centros de aislamiento es cubierto con recursos de la Gobernación.
En el oficialismo se desmiente esas versiones. Barrientos, que es el rostro más visible del gobierno en Potosí, por encima, incluso, del ministro de minería, Carlos Huallpa, dijo que sí se está empleando recursos en la compra de respiradores, insumos, camas de terapia intermedia e intensiva y, por el contrario, emplazó a la Gobernación a que muestre lo que está haciendo.
En el fuego cruzado de ambos está el Sedes y su director, cuya cabeza parece la más fácil de cortar ahora. El diputado oficialista dice que "nosotros advertimos de que el Sedes no está ayudando" y la Gobernación tiene sus propias observaciones, aunque no las expresa públicamente.
Este lunes, el gobernador, Omar Veliz, se reunió en su despacho con el presidente del Comité Cívico Potosinista, Juan Carlos Manuel. Justo a esos momentos apareció el director del Sedes, Fernando Bejarano. Cuando este diario quiso hablar con él, declinó hacer declaraciones. Según Manuel, en la reunión solo se habló de mejorar las condiciones de los sospechosos de coronavirus que son aislados en Cantumarca y no se tocó el tema del Sedes.
Pero Bejarano esperó fuera, solo y sentado, cuando, en otros tiempos, que no eran de coronavirus, los directores del Sedes ingresaban con preferencia al despacho del gobernador.
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