Al principio no presentó síntomas, pero, cuando lo hizo, fue a hacerse atender a un centro estatal de salud. Le atendieron en el multifuncional de Plaza Arce (ex Unidad Sanitaria) pero nadie sospechó de coronavirus. La receta fue para un resfrío fuerte: Trio val, Dioxadol, Cortypiren y Pen di ben, una penicilina benzatínica de amplio espectro. Tras despacharle la receta, le mandaron a su casa. Era el hombre que viajó a Chile y ahora es considerado el paciente cero para el coronavirus en Potosí.
Su nombre fue irresponsablemente difundido por las redes sociales pero, pese a ello, este diario ha decidido respetar el derecho a la intimidad que tiene ese persona y el principio de la confidencialidad del paciente. Se trata del hombre supuestamente contagiado en Chile pero la investigación que desarrollamos sobre este caso pone en duda que la infección haya sido en el vecino país.
Los hechos son la base para la duda: el supuesto paciente cero estuvo en Arica, Chile, el 3 de marzo y retornó a Bolivia el 5. El primer caso confirmado en Chile fue reportado el 3 de marzo pero en Talca, centro de Chile. El boliviano, un hombre que se dedica al transporte de minerales a los puertos chilenos, solo estuvo en el norte, en Arica. La posibilidad de un contagio es remota.
Si se contagió, ¿dónde fue? Ni siquiera él lo sabe (Lea y escuche la entrevista exclusiva con el transportista). "Tal vez a la entrada de Oruro, puede ser", dice su hermano, un prestigioso traumatólogo de Potosí que accedió a que se lo identifique pero tampoco damos su nombre para que no se lo vincule con el supuesto contagiado.
El médico revela un dato a tomar en cuenta: el transportista estuvo asintomático desde su ingreso a Bolivia, el 5 de marzo, hasta el 18, cuando sintió un fuerte resfrío, así que al día siguiente fue a hacerse atender a un centro de salud. No fue al hospital Teresa de Calcuta, como se divulgó equivocadamente en las redes (Lea el informe sobre las mentiras en las redes sociales) sino al multifincional del Servicio Departamental de Salud (Sedes) que está en la plaza Arce, frente a Sepsa. Cuando estuvo allí, no le detectaron el coronavirus, le recetaron y le dejaron ir. Una semana después, la que se puso mal fue su madre. El propio transportista fue a reportar el caso al Hospital Obrero de la Caja Nacional de Salud, de la que es asegurada, y este envió una ambulancia que la trasladó hasta el centro de reclusión y le detectaron coronavirus. Fue cuando se decidió aislar, también, al hijo y el resto es historia conocida.
