Las protestas de los salubristas en rechazo a la posesión de Carlos Quispe como director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) cumplen dos semanas.
Los trabajadores en salud, tanto de los sindicatos del área urbana: Hospital Daniel Bracamonte, Salud Ambiental, Potosí urbano y Sedes, además del Sindicato de Ramas Médicas en Salud (Sirmes), siguen con el paro indefinido y la masificación de los piquetes de huelga de hambre. Mientras, desde la Gobernación, la postura no ha cambiado e instan a los movilizados a retornar a sus fuentes de trabajo.
El secretario ejecutivo del sindicato de trabajadores del Sedes, Oscar Reynaga, responsabilizó al gobernador, Omar Véliz, por las consecuencias del paro indefinido.
Hay dos piquetes de huelga de hambre, uno de ellos integrado por dos médicos y el otro por cinco trabajadores. En total, hasta ayer eran siete personas que asumían el ayuno voluntario en carpas instaladas al frente de la Gobernación.
“Las medidas van a ser más drásticas desde mañana (viernes) o el sábado más. Estamos esperando que Comcipo agende una cita con nosotros para que podamos poner solución a este problema”, agregó.
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