MORDEDURAS
El Servicio Departamental de Salud (Sedes) reporta tres casos de mordeduras de perros al día, informó el Centro Municipal de Zoonosis.
En la ciudad de Potosí existen como 400 perros de las llamadas razas peligrosas, según la proyección efectuada por el personal del Centro Municipal de Zoonosis.
El responsable de esa unidad municipal, Omar Berazain, destacó que en la Villa Imperial existen alrededor de 400 de esos animales de las razas rottweiler, pitbull, pibull terrier, dogo argentino, dogo alemán y doberman.
La Ley de Regulación y Tenencia de Perros Peligrosos (Nº 553) señala que “para efectos de la presente Ley, se consideran perros peligrosos a aquellos animales de razas peligrosas de la especie canina, que por su tipología racial y por su naturaleza agresiva, tamaño o potencia de mandíbula, tengan capacidad de causar la muerte o lesiones leves, graves y gravísimas a las personas”.
Indica que los perros de las razas American Staffordshire Terrier, American Staffordshire Bull Terrier, Pit Bull Terrier, Bull Terrier, Bullmastiff, Doberman, Dogo Argentino, Dogo de Burdeos, Fila Brasileiro, Rottweiler y Tosa Inu son considerados como peligrosos.
El propietario del perro peligroso deberá presentar ante el gobierno autónomo municipal los siguientes requisitos para el registro de perros peligrosos: a. Certificación del veterinario, avalando el estado de salud, vacuna antirrábica y la esterilización del animal. b. Acreditación de haber cumplido el seguro obligatorio de responsabilidad civil por daño a terceros. c. Acreditación de un espacio físico adecuado en función de sus características. d. Los gobiernos autónomos municipales, exigirán el collar oficial, el cual mencionará el número de registro, el nombre del perro, el lugar donde vive y datos del propietario; éste deberá ser de un material resistente, de un tamaño visible y de un color claramente distinguible que garantice la seguridad suficiente. e. Otros requisitos que los gobiernos autónomos municipales consideren necesarios.
En Potosí únicamente 50 propietarios de esos canes cumplieron con su registro pero no lograron realizar la contratación de un seguro para garantizar la responsabilidad civil en caso de daño a terceros.
Como ningún seguro quiere asumir esa responsabilidad se vio la posibilidad de que cada uno de los propietarios presente un documento notariado en el que asuma la responsabilidad por daño a terceros.
