"Una lágrima". Así describen algunos vecinos que saben que en un inmueble céntrico de la ciudad es un posible "cementerio de elefantes".
Un olor fétido y botellas descartables de alcohol es la primera impresión que se ve al entrar a la casa, donde supuestamente varios alcohólicos pasan los días de sus vidas rindiéndose al dios de la borrachera.
Es una realidad que incluso fue llevada al cine por el boliviano Tonchy Antezana con la cinta conocida como "Cementerio de elefantes".
Aparentemente, es una especie de "alojamiento", donde se quedan las personas a embriagarse.
A este lugar acuden quienes, sin una luz al final del túnel en sus vidas y probablemente sumidos en la depresión, deciden hundir sus penas en alcohol.
Los bebedores se sientan en el piso e incluso duermen en el mismo lugar. Hacen sus necesidades biológicas en un inodoro que está lleno de excremento.
