La práctica antigua de cremar a los muertos continúa vigente en el Cementerio General porque no les queda otra a los dolientes usar una fosa, una lata vieja y combustible para volver los restos óseos en ceniza.
De acuerdo con los datos obtenidos, los dolientes son notificados para exhumar los restos de sus muertos por haber culminado la fecha del uso del nicho.
A los dolientes no les queda otra que comprar combustible y cancelar, entre 300 a 500 Bolivianos, a los panteoneros para quemar los restos.
Y el gasto no acaba ahí. La familia tiene que comprar alcohol, coca, cigarro y levantarse muy temprano para cremar a su difunto. Generalmente se hace por la madrugada, dice un trabajador del cementerio.
No obstante, a esa práctica antigua, se consultó sobre la adquisición de un horno crematorio a las autoridades del Gobierno Autónomo Municipal de Potosí.
Según el secretario de desarrollo económico, en los próximos días se piensa licitar la compra de un horno que sirva para este propósito.
Actualmente, las exhumaciones de cadáveres se cumplen diariamente debido a que no existe nichos para nuevas inhumaciones de cadáveres en el Cementerio General.
