Respeto a sus fuentes de trabajo. Esa fue la solicitud hecha pública por los comerciantes gremialistas ayer en la manifestación que protagonizaron por diferentes calles y avenidas de la Villa Imperial.
Además del respeto a sus fuentes laborales, exigieron al alcalde Williams Cervantes hacer cumplir las ordenanzas municipales para evitar cualquier asentamiento de comerciantes en la ciudad. Los vendedores consideran que sus similares del interior avasallan sus áreas de trabajo, lo cual –dijeron– afecta sus intereses.
Después de la manifestación, los comerciantes se concentraron en el atrio de la Catedral y, desde ahí, sus principales dirigentes emitieron su discurso contra los comerciantes viajeros.
Durante la semana, los gramialistas hicieron vigilias permanentes en la zona del mercado Abasto con la finalidad impedir el asentamiento de sus similares del interior.
La pugna se mantuvo durante toda la semana y,recién, el sábado 10, los viajeros fueron a la localidad de Cantumarca, población donde armaron sus puestos del venta.
La gente acudió a ese poblado para comprar prendas de vestir y otros a precios bajos en comparación de los que venden los comerciantes potosinos. Incluso, según el concejal Eloy Relos, las personas compraban hasta altas horas de la noche. "Los micros trabajaron hasta después de las doce de la noche", dijo.
