El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), que estuvo a punto de conseguirlo el pasado domingo en el circuito estadounidense de Austin (Texas), intentará dejar matemáticamente resuelto a su favor el Mundial de Fórmula Uno en el Gran Premio de México, que se disputará este fin de semana en el capitalino Autódromo Hermanos Rodríguez.
Tras lograr en el Circuito de las Américas de Austin su noveno triunfo en la F1, el noveno del año, Antonelli, nacido hace 20 años en Bolonia, lidera el certamen con 365 puntos, 123 más que su compañero, George Russell, y con 124 sobre otro inglés, el séptuple campeón mundial Lewis Hamilton (Ferrari). De tal forma que se convertirá matemáticamente en campeón del mundo este domingo simplemente con acabar noveno; o, incluso, sin puntuar: siempre y cuando no gane la carrera ninguno de sus dos rivales directos.
“Solo tiene que llevar el coche hasta la meta en México; y, entonces, habrá tequila. Si no, solo tendrá que hacerlo en Brasil; y, en ese caso, habrá caipirinha”, comentó, tras la clara victoria de Kimi en Austin, el austriaco Toto Wolff, jefe de equipo de Mercedes. En clara referencia a la certeza de que si Antonelli no se convierte este domingo en el más joven campeón de todos los tiempos y en el tercer italiano de la historia en ganar el Mundial de F1, lo hará una semana más tarde en el Gran Premio que tendrá lugar en el paulista circuito de Interlagos.
