Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026 apagaron este domingo la llama olímpica como broche de oro a 19 días de competición, de emoción, de polémica y de anécdotas vividas en 22.000 kilómetros cuadrados de superficie, en un evento ya histórico no solo por haber sido el más vasto, sino por haber contado con dos pebeteros oficiales que custodiaron el fuego sagrado portado desde Grecia.
Al final, Noruega salió vencedor de los Juegos con 18 oros, 12 platas y 11 bronces. El podio lo completaron Estados Unidos (12-12-9) y Países Bajos (10-7-3).
Italia quiso cerrar sus grandes Juegos con una temática sutil, con la misma delicadeza con la que abrió la competición en San Siro, aunque con una ceremonia mucho más ligera. Esta vez reunió a todos los atletas en el anfiteatro romano Arena de Verona para un último desfile, para un último homenaje que, además, sirvió para entregar el relevo a los Alpes Franceses 2030.
Al igual que en la ceremonia de apertura, enfatizó en la conexión entre la ciudad y la montaña, entre Milán y Cortina d’Ampezzo, dos huéspedes que acogieron la mayor parte de un evento que en realidad contó con hasta seis villas olímpicas repartidas por todo el territorio del norte de Italia.
Artistas como Achille Lauro, Manuel Agnelli o Roberto Bolle, así como el chef Davide Oldani y el alcalde de Verona Damiano Tommasi, exjugador del Levante, entre otros equipos, participaron en la exhibición inicial. En la grada, personalidades e instituciones siguieron el evento, encabezadas por Giorgia Meloni, presidenta del Gobierno italiano.
