Los graves incidentes ocurridos el miércoles durante el encuentro de la Copa Sudamericana entre el argentino Independiente y Universidad de Chile, que dejaron heridos graves, más de 100 detenidos y causaron la cancelación del partido, generaron este jueves fuertes reacciones de las autoridades de ambos países y la condena de múltiples organismos, incluyendo la FIFA.
La violencia comenzó sobre el final de la primera mitad, con el partido igualado 1-1 y un global de 2-1 en favor de los chilenos, cuando fanáticos del equipo visitante situados en una de las tribunas más altas del estadio comenzaron a lanzar butacas y trozos de la grada extraídos de la estructura hacia la parte baja, donde estaban hinchas del Rojo.
Aficionados de Independiente intentaron acercarse al sector visitante, lo que obligó al refuerzo de la seguridad con personal de infantería policial, en paralelo con la evacuación de los hinchas chilenos.
Pese a los esfuerzos por contener la violencia, un grupo numeroso de hinchas de Independiente logró acceder a la tribuna donde aún quedaba un puñado de aficionados chilenos, que fueron violentamente atacados.
Fuentes oficiales elevaron este jueves la cifra de heridos a 22, de los cuales tres ya fueron dados de alta y dos permanecen en grave estado y debieron ser intervenidos quirúrgicamente por heridas en la cabeza. La mayoría de los heridos son de nacionalidad chilena.
Además, un total de 111 personas (109 de ellas aficionados chilenos) fueron detenidas por las fuerzas de seguridad por “atentado y resistencia a la autoridad, lesiones, lesiones graves y daños” por los incidentes en el estadio Libertadores de América, ubicado en Avellaneda, provincia de Buenos Aires.
“CON LA MAYOR FIRMEZA”
La Conmebol, que aún no se pronunció sobre el futuro de ambos equipos en la competición tras la cancelación del encuentro, condenó este jueves “enérgicamente” lo sucedido y prometió actuar “con la mayor firmeza”.
