Del lado argentino, quien se pronunció fue la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que describió los episodios como “una tragedia” y responsabilizó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, el referente opositor Axel Kicillof (peronista).
La ministra desligó a su cartera de lo sucedido, acusó directamente al gobernador –figura clave de la oposición de cara a los comicios legislativos provinciales del próximo 7 de septiembre– de “no poder garantizar la seguridad ni cuidar a la gente” y anticipó que el Gobierno nacional “recuperará el orden”.
