En la final de la Liga Europa disputada en San Mamés, el Tottenham Hotspur venció al Manchester United con un ajustado 1-0, en un partido que representaba una oportunidad de redención para ambos equipos tras una temporada decepcionante en la Premier League. El gol del triunfo llegó gracias a una jugada confusa protagonizada por Brennan Johnson y Luke Shaw, quien terminó marcando en propia puerta. Esta victoria significó el cuarto título internacional del Tottenham y el primero desde 1984.
El encuentro arrancó con mayor intensidad por parte del Tottenham, que generó varias ocasiones de peligro en los primeros minutos, especialmente a través de Johnson y Richarlison. Sin embargo, el Manchester United reaccionó con algunas llegadas peligrosas de Diallo y Dorgu, aunque sin éxito en el remate final. El ritmo del partido se volvió más trabado con el paso de los minutos, hasta que el equipo londinense logró abrir el marcador en una jugada confusa.
El gol llegó gracias a un centro desde la izquierda de Pepe Matar Sarr, que fue rematado por Johnson y desviado por Shaw hacia su propia portería, a pesar del esfuerzo de Onana por evitarlo. Con el gol en contra, el Manchester United mejoró su rendimiento y empezó a generar más peligro, especialmente con Bruno Fernandes, aunque sus intentos fueron bien bloqueados por la defensa rival antes del descanso. En la segunda mitad, el United salió decidido a empatar el partido. Hojlund y Fernandes estuvieron cerca de lograrlo, y el portero Vicario empezó a mostrar dudas que pusieron al Tottenham en aprietos. Sin embargo, en medio del asedio, el equipo londinense logró una contra prometedora que no supo concretar, dejando viva la esperanza de los “Diablos Rojos”.
