Santos García, autor del gol que selló la clasificación de Bolivia al Mundial Sub-17, fue el gran protagonista expresó su emoción y gratitud, dejando una frase que conmovió a todo el país: “Le hice una promesa al Señor, que, si me ayudaba a pasar al Mundial, yo me arrodillaba”.
Su gol fue decisivo. El atacante robó la pelota a un defensor ecuatoriano, dejó en el camino a otro rival y definió con un potente remate cruzado de derecha para vencer al arquero. Ese gol no solo aseguró la victoria, sino que marcó el regreso de Bolivia a una Copa del Mundo juvenil después de 38 años.
