Dos saques de esquina allanaron el camino del Real Madrid en un partido que discurría entre grises ante el Celta y que acabó en goleada (4-0) para responder a las victorias del Girona y el Barça y mantener su amplia ventaja al frente de LaLiga EA Sports.
El equipo de Carlo Ancelotti no cuajó ni mucho menos un partido brillante. Después de los empates en Mestalla y ante el RB Leipzig que certificó su pase a los cuartos de la Liga de Campeones con una prestación deficiente necesitaba mejorar su imagen. Lo hizo a medias, sin alardes, aunque al final lo que le vale es un nuevo triunfo y que sus rivales sigan a siete -el cuadro gerundense- y ocho puntos -el barcelonés-.
Fue una goleada a la postre excesiva el 4-0 ante un Celta demasiado timorato, que tan solo amagó ante la portería del ucraniano Andriy Lunin de forma muy esporádica, pero que le complicaba la vida a un Real Madrid de nuevo sin muchas ideas en ataque, pese a los cambios introducidos por el técnico italiano en el once inicial con la entrada de Luka Modric, Brahim Díaz, Rodrygo Goes y Lucas Vázquez. Tuvo que ser por medio de dos saques de esquina rematados por el alemán Antonio Rudiger y culminados por el brasileño Vinicius (m.21) y en propia meta por Vicente Guaita (m.79) la manera por la que selló el triunfo el conjunto madridista, que remataron en el tramo final Carlos Domínguez, de nuevo con un autogol (m.88), y el turco Arda Güller (m.93) con su primera diana como jugador blanco.
