El autobús que trasladaba al Lyon al estadio Velódromo de Marsella para disputar el duelo que cerraba la décima jornada de la liga francesa fue apedreado por hinchas radicales del club, que hirieron en la cabeza al técnico visitante, el italiano Fabio Grosso, lo que provocó la suspensión del partido.
La violencia del ataque, puesta de manifiesto por las imágenes, provocó una oleada de indignación y condenas en el fútbol francés, que firmó otro incidente con los aficionados más violentos.
La ministra de Deportes, Amélie Oudéa-Castera, consideró “inadmisible” la agresión que, dijo en la red social X, antes Twitter, que “niega los valores propios del deporte”, al tiempo que pidió el arresto de los responsables de la agresión.
Siete de ellos fueron ya detenidos, agregó la ministra, que consideró bien fundada la decisión de suspender el partido.
