El Progreso uruguayo intentará esta semana dar la vuelta a su historia en la Copa Libertadores, ya que, si consigue remontar el 0-2 adverso que encajó en la ida ante el Barcelona ecuatoriano, no solo pasará a segunda ronda del torneo, sino que hará olvidar la fallida eliminatoria de 1990.
En la última comparecencia del equipo del modesto barrio montevideano de La Teja en el máximo torneo continental, hace 30 años, el conjunto guayaquileño lo eliminó en octavos de final.
Para esa labor, el equipo montevideano viajó a Guayaquil para afrontar el decisivo encuentro con tranquilidad, como ya hiciera hace una semana, cuando a diferencia de su rutina habitual, se concentró en un céntrico hotel de Montevideo previo al choque de ida.
Según la cuenta oficial del club en Twitter, la delegación llegó el domingo a la ciudad de la costa ecuatoriana bajo este lema de motivación: "¡No termina hasta que termina!".
