Reencontrado con el gol y sus imponentes cualidades el miércoles 11 en un momento límite del Atlético de Madrid, Joao Félix surge como la mejor solución frente a los incesantes empates en la Liga, el marcador más común este curso de su equipo y de Osasuna, enfrentados en el Wanda Metropolitano.
No marcaba desde el 1 de octubre el atacante portugués, que había pasado desde entonces por una lesión, un esguince de tobillo que le apartado seis partidos.
Con tranquilidad y con la confianza inalterable, la misma que demostró en la ejecución del penal del 1-0 contra el Lokomotiv, asumió tal momento Joao Félix, el líder el pasado miércoles del pase a los octavos de final del máximo torneo europeo, cuando su equipo más necesitaba un triunfo que promovió él más que nadie.
