El Nápoles se clasificó ayer, martes, para los octavos de final de la Liga de Campeones al doblegar por 4-0 al Genk en el estadio "San Paolo" y al acabar segundo el grupo E, detrás del Liverpool, vigente campeón de Europa, en un momento difícil por el posible adiós del técnico Carlo Ancelotti.
Un triplete del polaco Arkadiusz Milik en la primera mitad y un penal transformado por el belga Dries Mertens devolvieron la victoria a un Nápoles en profunda crisis, que llevaba nueve partidos sin ganar entre todas las competiciones.
Su partido jugó en el silencio de un "San Paolo" con apenas 25.000 espectadores que no alentaron a sus futbolistas, enfadados por la interminable racha de resultados negativos, pero el Nápoles dio una respuesta contundente en ataque y se colocó por delante 3-0 tras apenas 37 minutos con un triplete de Milik.
