Con Turín a la vuelta de la esquina, Atlético resolvió ante Leganés (1-0), con un tanto de Saúl Ñíguez, y sigue agarrado a la Liga, tras un partido en el que se palpó la cercanía del combate del próximo martes ante Juventus, uno de los más trascendentes de la historia reciente rojiblanca.
Se percibió en la grada del flamante "Metropolitano" y también en el rectángulo de juego, al que comparecieron dos equipos con muchos descartes. Los de Atlético, forzados por las rotaciones y obligados por dolencias y sanciones. También los de Leganés, devaluado por ausencias de calado.
El partido le faltó nervio, especialmente al Atlético. Jugaron los rojiblancos sin tensión, sin intensidad, sin presión, sin ritmo. Para alegría del Leganés, que parecía muy satisfecho con el desarrollo.
