River Plate se juega el orgullo en la final de consolación del Mundial de Clubes, tras ser eliminado contra todo pronóstico por Al Ain, y con el mensaje de salir a disfrutar de su técnico, Marcelo Gallardo, examina el descaro de Kashima japonés antes de la gran fiesta de Buenos Aires.
La tanda de penales impidió a River Plate medirse contra Real Madrid en la final del Mundial de Clubes. En su mano lo tuvo, con un penal fallado cuando disponía de una ventaja de 2-1 en el marcador, antes de acabar sintiendo impotencia por no poder con el anfitrión Al Ain que consumó su gesta desde la pena máxima.
No fue la primera decepción en el torneo para Marcelo Gallardo. Ya al mando de River perdió la final ante el Barcelona, por entonces dirigido por Luis Enrique Martínez (3-0).
Kashima llega al duelo lamentando su derrota ante Real Madrid y los graves errores cometidos de los que sacó provecho el galés Gareth Bale para eliminarlos con tres goles (3-1). Sus virtudes las exhibió en un inicio, pero no pudo con el vigente campeón.
