EFE• Buenos Aires.- Las inmediaciones del estadio Antonio Vespucio Liberti, conocido como “El Monumental”, delataron ayer viernes que el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors que se jugará este sábado será histórico.
Las decenas de hinchas que deambulaban por las calles del porteño barrio de Belgrano en busca de entradas de reventa se mezclaron hoy con los trabajadores del club que instalaban las vallas de seguridad, los empleados que limpiaban las aceras y paredes y los cientos de periodistas internacionales que retiraban sus acreditaciones.
Además, los empleados de la empresa de seguridad privada que controlaban los accesos al club intensificaron las medidas de seguridad y se suspendieron algunas actividades menores para concentrarse en la organización del Superclásico.
"Imagínate que no puedo dormir desde hace dos días, con eso te digo todo. Hoy no dormí, no dormí esperando para venir a la cancha un rato para ir palpitando el Superclásico", dijo a Efe desde la puerta del Monumental Ignacio Gaspar Navarro, de 20 años.
