Una Croacia enloquecida con el fútbol y con su selección, espera ansiosa y en éxtasis la gran final del Mundial de Rusia 2018 hoy en Moscú, donde los balcánicos se enfrentan a la poderosa Francia.
Decenas de miles de banderas croatas adornan los balcones de las principales ciudades del país, mientras que muchos niños y también adultos visten estos días la camiseta de sus estrellas.
En las radios, televisión y en la prensa escrita no se habla de otra cosa que no sea el Mundial y la histórica posibilidad de este pequeño país, de solo 4,5 millones habitantes, de ser campeón mundial de fútbol.
