El alemán Sebastian Vettel (Ferrari) fue el gran triunfador del Gran Premio de Gran Bretaña al lograr la victoria en “casa” de Lewis Hamilton (Mercedes), que ofreció lo peor y mejor de su repertorio pero que no pudo hacer válida el primer lugar logrado el sábado 7.
La carrera tuvo varios lances decisivos. El primero de ellos la mala salida de Hamilton, que le relegó a la tercera plaza tras la primera curva, y que estuvo seguida pocos metros después de un toque del finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari) que sacó de pista al británico y que lo relegó a la decimoctava plaza.
Ahí empezó una remontada fulgurante del actual campeón del Mundo, que con una mecánica muy superior al resto de escuderías, salvo Ferrari, logró llegar a la quinta plaza en solo quince vueltas.
Con la carrera dominada por Vettel, dos coches de seguridad consecutivos estuvieron a punto de arruinar el triunfo del actual líder del Mundial, ya que con la salida del primero de ellos, en la vuelta 33, el alemán optó por entrar a cambiar neumáticos, mientras que Bottas eligió quedarse en pista y afrontar en el primer puesto la reanudación.
