Después de 60 partidos disputados, cuatro selecciones que partían en el ramillete de aspirantes, aunque no en el primer plano del favoritismo, encaran las semifinales del Mundial de Rusia dispuestos a escribir una nueva página en la historia de sus países.
Más que rememorar épocas más o menos pretéritas, de querer emular a equipos para el recuerdo, los cuatro supervivientes, Francia, Bélgica, Croacia e Inglaterra, quieren plasmar sobre el césped de los coliseos de Moscú y San Petersburgo su propio relato.
La competición, caprichosa casi siempre, y en esta oportunidad plena de emoción más que de calidad, deja para la resolución del torneo a dos equipos que han sido campeones mundiales en una ocasión, franceses e ingleses, contra dos que han igualado su mejor prestación.
Francia e Inglaterra se coronaron como anfitriones en 1998 y en 1966 ante los dos equipos que dominan el historial de la Copa del Mundo, Brasil y Alemania.
