Valencia, de Marcelino García Toral, frenó la intratable línea en la que se había instalado Real Madrid y bajó a la tierra al campeón (2-2), remontando el marcador y cediendo únicamente al talento de Marco Asensio, que firmó con un doblete un partido para enmarcar.
El fútbol presenta cuestiones difíciles de explicar. Hay equipos a los que se le da bien un estadio y el Valencia es uno de los que asegura buena imagen en el Santiago Bernabéu. Puntuó en cuatro de sus seis últimas visitas y tras un periodo largo de sombras, la llegada de Marcelino le da otro empaque.
El nuevo Valencia es fiel a la imagen de su entrenador, que dota de personalidad a sus equipos. Desde la solidez en el bloque reconstruye ilusiones a un valencianismo necesitado de alegrías. Con unidad y solidaridad en el esfuerzo, desafió a un Real Madrid lanzado. Las ausencias de Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo invitaban al intento con esperanza.
