Alemania, con un equipo joven pero duro como siempre, deberá ponerlo todo en el asador para demostrar su condición de campeón del mundo y ganar la semifinal de la Copa Confederaciones que disputa hoy a las 14:00 (hora boliviana) contra México, una escuadra que nunca se rinde y que lucha por cada balón como si fuera el último.
El seleccionador Joachim Löw ha traído a Rusia una especie de Alemania B, un equipo muy joven en el que faltan todos los que ganaron hace tres años el campeonato del mundo.
Pero hasta ahora, nadie puede decir que le haya salido mal el experimento a Löw, como él mismo lo ha llamado, porque si bien los germanos sufrieron para empatar con Chile y ganarle a Australia, al final fueron los primeros de su grupo.
Por su parte, México nunca se rinde, juega siempre con valentía, como ha demostrado a lo largo de toda la fase de grupos, remontando todos y cada uno de sus partidos.
