Una Rosalía apoteósica se ha entregado por completo a Barcelona este sábado en su cuarto y último concierto en la ciudad, de la que se ha despedido con nostalgia al recordar a los maestros que la apoyaron en sus inicios y a quienes ha homenajeado con un largo agradecimiento.
«Barcelona, me remueves todo», ha reconocido la cantante después de dar inicio al concierto vestida de frágil muñeca bailarina, con tutú y zapatillas de ballet, y de la misma manera que empieza ‘Lux’: con ‘Sexo, violencia y llantas’ y ‘Reliquia’.
La cantante ha afirmado en un largo discurso en catalán que Barcelona es un punto central en su cartografía emocional: «Es un lugar que me lleva hacia atrás y me hace ilusionarme hacia adelante», ha asegurado.
Desde esa memoria pasada, ha querido agradecer el legado de sus maestros, como el cantaor Chiqui de la Línea, la bailaora Yolanda Cortés o el flamenquista José Maya, además de a la profesora de ballet para este espectáculo, Tatiana Yerakhavets, quien la ayudó a preparar la coreografía un mes y medio antes del inicio del tour.
