La jornada posterior a la Bajada del Tata Q’aqcha, el componente religioso se manifestó con la presencia de decenas de imágenes de Cristo en la cruz y de la Virgen de Candelaria que recibieron la bendición en los templos antes de iniciar su retorno al escenario minero, donde permanecen todo el año.
Tras las misas, las fraternidades, con bandas de música realizaron el acompañamiento de las imágenes por las calles de la ciudad hasta llegar nuevamente a las cooperativas mineras, tras haber hecho posible una versión más del denominado Carnaval Minero.
El párroco del templo de Concepción, Gustavo Rivero, informó que esta celebración de Carnaval tiene origen en la religiosidad, que se manifiesta en las veladas y misas que se viven antes y después de la entrada de fraternidades mineras.
“Es un día de agradecimiento a Dios. Creo que en la dinámica de la espiritualidad cristiana, está muy marcado el tema de agradecer a Dios. Entonces, para la gente de las minas hoy día, es su día”, dijo, tras haber bendecido las imágenes de Cristo que son conservadas en urnas por cooperativas que acudieron al templo de san Cristóbal para agradecer a Dios en la misa.
“Queremos unirnos en este día de oración de que nosotros por tantas cosas que nos regala y nuestros hermanos mineros, con todas sus alegrías y sus penas, que ellos han sido bendecidos por el Señor”, dijo.
Más allá de las danzas que se manifiestan en la Bajada del Tata Q’aqcha, desde los socavones hasta la avenida El Minero, está el componente religioso que se mantiene arraigado, especialmente en las zonas cercanas al Cerro Rico de Potosí.
Los templos de Concepción, San Cristóbal, San Martín o La Merced acogieron las imágenes del Tata Q’aqcha y la Virgen de la Candelaria o Concebida la jornada del domingo para participar en misas de acción de gracias.
