En el minuto 100, de penal y cuando llevaba 20 minutos con un jugador más por la expulsión de Pathé Ciss, el Real Madrid logró ante el Rayo (2-1) la victoria que necesitaba para seguir dependiendo de sí mismo, un triunfo que le mantiene a un punto del Barcelona, pero que no despeja dudas, ni le libra de silbidos en el Santiago Bernabéu.
Tres semanas después de asumir el cargo, Álvaro Arbeloa no ha logrado que cambie el estado de ánimo de la afición, ni que esta siga señalando a jugadores, por más que la distancia con el Barcelona sea mínima y aumente a nueve puntos su ventaja sobre el Atlético.
Lastrado por la eliminación en Copa y la derrota en Lisboa, que le condena a jugar una eliminatoria extra en la Liga de Campeones, sigue habiendo en el equipo jugadores bajo sospecha.
Lo está Vinicius, que, dispuesto a cambiar la opinión de la grada desde el pitazo inicial, fue de lo mejor del equipo y marcó un gran gol al cuarto de hora, el primero que anota en Liga desde octubre. También Jude Bellingham, lesionado al poco de comenzar el partido, y Dean Huijsen, sobre el que se fijan las miradas por la debilidad defensiva del conjunto blanco.
FÓRMULA CONOCIDA
