“Debe ser por la pandemia”: Esa es la explicación que quiere encontrar el escritor Nelson Jaliri para entender lo que está pasando en Potosí, donde la venta de libros de autor ha bajado a niveles de desconcierto.
Entre la anterior y presente semana hubo dos ferias del libro, la de la Asociación Potosina de Autores (APA), que se realizó en la plaza Alonso de Ibáñez, y la Feria Cultural del Libro, en el primer patio de la Casa de Moneda. Pese a que sus ubicaciones fueron en el centro histórico de Potosí, el nivel de visitantes fue bajo y el de compras, casi nulo.
Los expositores no quieren hablar públicamente de eso, pero lo dicen fuera del micrófono. Los más preocupados son los del interior del país que, en esta ocasión, no lograron cubrir ni siquiera sus costos de alimentación, hospedaje y pasajes.
Los precios de los libros no parecen ser el problema. Aunque en la Feria Cultural del Libro había colecciones que llegaba a los 700 Bolivianos, también se podía comprar ejemplares con 10 y hasta 5 Bolivianos.
Aunque reside en La Paz, Jaliri es potosino y tiene casa en esta ciudad, así que no se preocupa por eso. Se pregunta qué habrá hecho el resto. Ha participado en varias ferias del libro, a lo largo del país, y admite que la realizada en la Casa de Moneda fue la que tuvo la menor asistencia.
En las ciudades del eje central, la gente suele comprar libros en las ferias, especialmente porque eso significa interactuar con los autores. Sucre también es buena plaza no solo para ferias del libro, sino otras actividades culturales, pero no parece ser el caso de Potosí.
“No nos explicamos qué pasa —dijo un expositor que pidió el anonimato—. Ojalá no sea consecuencia de la ruralización que registra Potosí en los últimos años. Hay nuevos barrios y más gente, pero la cultura ha bajado a niveles penosos”.
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