Un 4 de julio
sin Don Acuti
Textos: Juan José Toro
Fotos: Gentileza de la familia
—¿A qué vinimos?
La pregunta resonaba cada vez que los periodistas nos reuníamos en algún acto y así sabíamos que ahí estaba Agustín Vera Duarte, quien no esperaba respuesta de nadie y agregaba:
—¡Para eso estamos!
La fórmula servía igual para los actos oficiales que para las entrevistas, las conferencias de prensa o, mejor, los brindis. Si se trataba de estos últimos, don Agustín levantaba el vaso, preguntaba “¿a qué vinimos?” y luego bebía musitando “¡para eso estamos!”.
Durante años —no sé cuántos—, la pregunta y auto/respuesta fueron el sello de Vera Duarte. Debieron ser los tiempos —varios— en los que trabajaba de relacionista público, ya sea de la Prefectura de Potosí, de la empresa de agua potable, la corte electoral o la Alcaldía. Era cuando le tocaba ser anfitrión y no solo le daba un toque de alegría a los encuentros con la prensa, sino también de elegancia.
Le decíamos Don Acuti, aunque el hipocorístico no era exclusivo, pues también servía para nombrar a Agustín Padilla Matienzo, otro de los símbolos de Indoamérica, “la radio”, la que se inauguró un 4 de julio de 1942 y sigue incólume hasta hoy.
Don Acuti Padilla se fue de Potosí hace años, por salud, pero se quedó su tocayo Vera. Entonces, se convirtió en nuestro Don Acuti. Se jubiló de la alcaldía en 1998 y, aunque nunca había dejado los micrófonos de “la radio”, su alejamiento de la función pública le permitió volcarse de lleno al periodismo. Se convirtió en el hombre de las noticias de Indoamérica porque era reportero, redactor y conductor del informativo. Entonces no solo lo veíamos en los actos oficiales, entrevistas y conferencias de prensa sino en todos los hechos que representaban noticia.
—¿A qué vinimos?
—¡Para eso estamos!
Los años pasan y los hombres no quedan. Unos se van a otras tierras, otros cambian de trabajo pero algunos, pocos, somos tercos y nos aferramos a lo que hacemos, a lo que amamos. Y Don Acuti amaba el periodismo. Se convirtió en el pilar de un grupo que, poco a poco, se fue reduciendo. Ahí estaban Antonio Gonzáles, Benigno “Dinky” Castillo, Armando Olmos, Omar Velasco y Freddy Peñaranda. Después, por cuestiones de trabajo, el grupo se redujo a tres, Antonio, Omar y Don Acuti, que, en los respiros que te da la mañana noticiosa, se sentaban en un banco de la plaza 10 de Noviembre, frente a la Gobernación, e intercambiaban recuerdos.
Pero la parca es cruel y, de la noche a la mañana, se llevó a Omar. Eso dejó solos a don Antonio y Don Acuti que, por los años transcurridos, se convirtieron en los decanos de la prensa potosina. Como había quedado un espacio vacío en su banco de la plaza, permitían que allí se siente un eventual tercero, que tenía la suerte de compartir con ellos.
Hasta que llegó el virus maldito.
Tras las sensibles partidas de Vladimir Flores, Kenny Fernández, Mario Mamani, Max Revollo, Eloy Oquendo e Iván Rodríguez —que murió por otra enfermedad—, Antonio Gonzáles dejó los micrófonos, y la vida, y se fue con su esposa.
Don Acuti se quedó solo y, aunque se le veía siempre firme y de buen semblante, nunca más le escuché lanzar su famosa “¿a qué vinimos?”.
Los asientos que quedaron vacíos en la plaza, junto a él, eran igualmente ocupados por eventuales acompañantes. Un día encontré a Don Acuti junto a Carlos Araníbar, mi ex docente de la universidad. "Pero entrevístelo, pues, aquí a Don Acuti, testimonio vivo del periodismo potosino”, me dijo. Y era cierto.
Mario Agustín Vera Duarte iba a cumplir 83 años en agosto de este 2021. Había comenzado a trabajar en 1965 y Seguía en actividad, pues continuaba produciendo el informativo de “la radio”, y, a lo largo de sus años, había acumulado historia. Cierto… había que entrevistarle, pero se lo veía tan fuerte y saludable que, por lo menos a mí, no se me ocurrió que esa entrevista era urgente, y solo atiné a preguntarle “Don Acuti… ¿y cómo es esto de don Víctor Hugo?”.
Víctor Hugo Baspineiro fue otro de los símbolos de Indoamérica. Dirigió “la radio” en sus años de oro y estaba predestinado a ser uno de los líderes de Potosí, pero la muerte lo sorprendió tempranamente.
Quizás lo de Don Acuti no fue temprano, pero sí sorpresivo. Como se suele decir en estos casos, “estaba bien” porque, sí, lo estaba.
La ejecutiva de la federación de la prensa, Jannett Cortez, me contó que nuestro decano apenas sintió afecciones de resfriado. Por precaución, decidieron internarle en el centro covid pero estaba tan bien que entró caminando. Dice que ingresó como a las cuatro de la tarde del martes 15 de junio de 2021. A las cuatro de la madrugada del día siguiente, se fue rápido y sin sufrir.
Su partida nos sorprendió a todos los periodistas y nos dejó sin nuestra figura más preclara.
Indoamérica, “la radio”, recuerda su aniversario por primera vez sin Don Acuti en 56 años.
Ahora, el banco de la plaza está más vacío que nunca porque no solo nos falta Omar, no solo nos falta don Antonio. También se ha ido Don Acuti y esos asientos tienen que comenzar a ocuparse.
¡Para eso estamos!
El hombre
Nombre: Mario Agustín vera Duarte
Fecha de nacimiento: 28 de agosto de 1938
Padres: Daniel Vera Fernández y Jael Duarte de la Quintana
Estudios: Colegio Particular Franciscano
Esposa: Olga Oña Chacón
Hijos: Carmen Janneth, Freddy Armando, Luis Francisco, Agustín Patricio, Cinthia Daniela, Elizabeth Virginia, Oscar Daniel y Mateo Ricardo Vera Oña
Fecha de fallecimiento: 16 de junio de 2021
Deja 14 nietos y dos bisnietos.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
