El periodista Antonio González ha muerto. La triste noticia fue comunicada esta mañana, a a las 08:40, por Jannett Cortez, secretaria ejecutiva de la Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Potosí, la institución que el fallecido ayudó a cimentar en la década del '80, luego de que Bolivia recuperó la democracia.
“Lamento comunicar el sensible fallecimiento de nuestro compañero Antonio González. Hace 10 minutos acaba de fallecer. Lastimosamente, no pudo. Tras dos paros (cardíacos) que ha enfrentado durante la noche, hace 10 minutos, lastimosamente el tercero ya no lo ha podido vencer”, dijo en un mensaje emitido en la cuenta oficial de la federación.
José Antonio González Bustillos nació en Potosí el 25 de mayo de 1942. Según relata en su libro “Hermana Pulga. Patria sí, tiranía no”, sus inicios en el periodismo fueron en las radios Sumaj Orcko, Kollasuyo y Electra.
Aunque se tituló en Derecho, González fue esencialmente periodista y, debido a su participación en radio Sumaj Orcko, que la dictadura de Banzer había calificado como "opositora", fue detenido arbitrariamente el 28 diciembre de 1971 y trasladado a La Paz, donde estuvo detenido hasta enero de 1973. En esa fecha, había acudido a la universidad, porque tenía que rendir un examen de Derecho Civil convocado por el docente Kenny Prieto. “Aproximadamente a horas 11:30 varios tiras ingresaron a la universidad encabezados por el famoso LECHES y otros conocidos matones” escribió.
Los paramilitares ingresaron por la terraza que colindaba con el templo de Jerusalén y consiguieron sacarle de su aula. “De los cabellos me llevaron al temido DOP”, agrega. Y comenzó su pesadilla. Cuenta que se lo llevaron a La Paz, enmanillado y cubierto para que no se lo reconociera y que, una vez en el Ministerio del Interior, el propio Mario Adett Zamora lo golpeó pidiéndole información de los potosinos que habían viajado a Salta, a reunirse con los tupamaros. “Nadie puede imaginar ni el sufrimiento de mi esposa, ni el de mi hermana, ni el mío y que solamente y calladamente sufrían no solo mi detención, sino que, por obra y gracia de estos mal nacidos, prácticamente estaba desaparecido”, testimonió.
Por gestiones de los sindicatos de la prensa de Potosí y La Paz, se logró su liberación en enero de 1973. Salió golpeado y lastimado, pero convencido de no ceder en sus convicciones.
Luego ejerció una larga carrera periodística. Su mejor momento fue cuando la radio Electra se convirtió en una cooperativa, de propiedad de todos sus trabajadores, pero su auge no duró debido al escaso apoyo del comercio potosino que hasta ahora se resiste a contratar publicidad.
Disuelta la cooperativa, decidió abrir su propia radio, a la que llamó Rebelde, en directa alusión a la de Cuba, que tampoco consiguió el apoyo publicitario necesario.
Aunque fue militante del Partido Comunista de Bolivia, este nunca lo promovió políticamente. Quien le dio la oportunidad fue Carlos Palenque, jefe nacional de Conciencia de Patria, que lo postuló a alcalde de Potosí. González obtuvo los votos necesarios para ser concejal y después, cuando candidateó a diputado, no logró el apoyo que requería para llegar al parlamento.
Fue secretario ejecutivo del Sindicato de la Prensa, hoy federación, en más de una gestión y fue quien consiguió consolidar la compra del inmueble que esta entidad tiene en la calle Tarija.
En los últimos años estaba dedicado a producir el informativo de radio Rebelde hasta que la pandemia de covid-19 lo ahuyentó de las calles. No fue suficiente. El virus no solo le llegó a él, sino a toda su familia, y estuvo batallando contra la enfermedad hasta este 26 de abril, cuando no pudo más y permitió que su cuerpo por fin encuentre la paz.
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