“El más conocido es el Archivo General de Indias (AGI), que está en Sevilla, pero, puestos en el terreno, este es apenas la punta del iceberg que representa el enorme patrimonio documental en el que Potosí aparece donde se pise”.
Así resume el director de contenidos de El Potosí, Juan José Toro, su evaluación sobre la visita que realiza a España durante ya casi tres meses. Viajó hasta la antigua matriz colonial de América como parte de un programa de la organización Reporteros Sin Fronteras (RFS), con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, y con el supuesto de que debía alejarse y descansar de la confrontación que sostenía con los explotadores irracionales del Cerro Rico pero, en lugar de eso, amplió su investigación hacia el terreno de la investigación historiográfica.
En nuestro país tenemos hasta cuatro archivos importantes —explica—: el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, que está en Sucre; el de la Casa de Moneda, en Potosí, y los del Congreso y de la Universidad Mayor de San Andrés, que están en La Paz. España tiene un sistema público de 67 archivos y la increíble cantidad de 8.505 bibliotecas. De estas últimas, 15 son nacionales y centrales mientras que las públicas son 5.212. Es literalmente imposible abarcar tanto.
Según Toro, el detalle que le interesa a Potosí es que en muchos de esos repositorios existen documentos de la historia inicial de nuestra ciudad. Desde documentos originales hasta cuadros, pasando por libros cuyas apariciones se han reducido en los últimos años. “España ha ido perdiendo la memoria histórica de su relación con Potosí y eso ha determinado que baje la cantidad de investigadores que se ocupan de estudiar su historia común”, dice.
Pero, en su estancia en España, el periodista ha encontrado tanta documentación sobre Potosí que sería imposible estudiar en una sola vida. “Esto no es tarea para una sola persona, ni siquiera para un equipo. La existencia de tanto material amerita la creación de cátedras de historia de Potosí, tanto en Potosí como en España, pero es improbable que los políticos de uno y otro lado del océano entiendan esa necesidad”, lamenta.
Toro estuvo en el AGI, en la Biblioteca Nacional de España, la Real Academia de la Historia, el Museo de América y la Real Biblioteca, además de haber viajado a las ciudades cuyos archivos también tienen material sobre Potosí. “Un caso interesante es el del Simancas, donde hay documentación desconocida, pero que fue encontrada por Glenn Murray. Sevilla, Toledo y Segovia no decepcionan, sino todo lo contrario. El problema es que hay que ir hasta esos lugares y encontrar la forma de realizar consultas posteriores a distancia".
El AGI y Potosí
La relación de AGI como unidad monumental de conservación de información está íntimamente ligada al conocimiento de Potosí. Su fundador, don José de Gálvez, llevó en 1758 la tarea encomendada por Carlos III de conformar esta institución. Gálvez también estuvo vinculado con Potosí y con la creación de la segunda Casa de Moneda de Potosí.
Entre los muchos investigadores de la historia de Potosí que pasaron por el AGI de Sevilla buscando fuentes de información para sus investigaciones podemos mencionar a Lewis Hanke y Mari Helmer, que hicieron publicaciones muy avanzadas sobre Potosí. Armando Alba en su visita a España de 1943 obtuvo en el AGI los planos originales de la Casa de Moneda para utilizarlos luego en su cruzada de restaurar el edificio y montar el museo. Vicente Terán Erquícia, Enrique Tandeter, Arnaldo Cunietti, Tristan Platt, Thérése Bouysse-Casagne , Olivia Harris, Mario Chacón Torres, en su tiempo. Así como Juan Marchena, Kris Lane, Laura Paz Rescala y James Almeida han trabajado recientemente en el AGI en líneas de investigación que llegan hasta el Potosí de los siglos XVI y XVII. Hoy es el turno de Juan José Toro, past presidente de la SIHP, que visita el AGI en la búsqueda de documentos referidos al significado que el Cerro Rico de Potosí tuvo para los indios hasta antes de la llegada de los españoles.
(Daniel Oropeza Alba)
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